Por la red han circulado unos 13 inventos comprobados que logran generar energía y que, según escriben los bloggers, han sido acallados por intereses de gobiernos y empresas que viven del petróleo.
El método más mencionado es el que se logra a través del agua, un “combustible” que se puede conseguir en cualquier lado y que prácticamente es de lo que está formado este planeta. Estos blogs han generado un gran interés en el tema. Al principio sólo se hablaba de algunos rumores sobre esta forma de obtener energía, pero poco a poco se fueron “posteando” videos, más páginas y nuevos inventos.

Una nueva fuente de energía equivalente al Petróleo, haciendo andar con agua normal y corriente un coche, es decir, consiguió que un coche funcionara en vez de con gasolina con agua.
Este invento tuvo sus antecedentes en España hace 30 años cuando un empresario catalán, originario de Extremadura, Arturo Rufino Estévez Varela, creó un motor que funcionaba exclusivamente con agua. Su invento fue demostrado varias veces en público a lo largo de toda España, implantado en motocicletas e incluso en un SEAT 600.

El perito en Ingeniería demostró ante público de todas las edades la eficiencia de su invento, llegando a presentarlo incluso en foros multitudinarios como Plazas da Toros.
Arturo Rufino Estévez Varela demostraba que tan solo con agua, y añadiéndole un "producto secreto" que costaba 10 Pesetas por kilo los motores podían funcionar, incluso con mayor eficiencia que con la gasolina.Según su fórmula: Con dos litros y medio de agua y un kilo de su “producto secreto” se conseguían tres metros cúbicos de hidrógeno.
“Es decir, tantas calorías como las que producen nueve litros de gasolina de 96 octanos. Pero mi hidrógeno cuesta menos de diez pesetas”.
A estas alturas sabemos que es algún compuesto químico (que cuesta 10 pesetas por kilo) y que al agregarse al agua produce hidrógeno instantáneamente sin necesidad de calor o electricidad. Las 10 pesetas que menciona es lo mismo que decir en la actualidad 15 centavos de dólar o 10 centavos de euro.
En ese momento, el invento no se patentó y tampoco convenció a gran parte de la “comunidad científica”, que no creía que un motor que utilizaba agua pudiera producir energía suficiente. Quedando Arturo Rufino Estévez Varela y su invento en el olvido sin conocer realmente las causas de su fracaso.
Por 30 años se ocultó esto, ya está saliendo a la luz nuevamente, aunque no fielmente.
Actualmente objeto de investigación por la Universidad de Minnesota y el Instituto de Ciencia Weizmann, en Israel, y esperan encontrar el “producto secreto” han descubierto que gracias al boro (el elemento número 5 de la tabla periódica) junto con agua se puede crear hidrógeno en forma gaseosa, un muy buen combustible que, tras su uso (para crear energía mecánica para el coche) vuelve a emitir boro que puede volver a utilizarse de nuevo, iniciando el ciclo.
También podrían utilizarse níquel, zinc, cobre u otros metales reactivos.

Por otra parte Stanley Meyer hizo varias patentes y trabajó para la NASA.Fue elegido inventor del año en 1993.
Su sistema consistía en romper la molécula de agua a base de impulsos positivos a varios kilovoltios a frecuencias entre 10 y 15 kilohercios. Se inyecta la mezcla en el motor y la combustión sólo vuelve a producir agua.
Meyer incluso afirmaba que su circuito puede funcionar sin necesitar que se añadiese más agua, pues la que sale por el tubo de escape se recicla. El coste de la transformación es menor de lo que costaría el combustible necesario para la vida del motor.Se necesitan 7,4 microlitros de agua por cada explosión para conseguir 50 CV. Ocurre que el agua contiene 2,5 veces más energía que la gasolina.
Un coche modificado para este sistema participó en el 85 en una carrera en Australia. Eran 1800 millas y el motor no se calentó y era verano. El sistema de este coche era de lo más seguro y no había posibilidad de explosión en caso de colisión puesto que no se transporta hidrógeno.
A los 57 años, mientras comía en un restaurante con su familia, se levantó gritando que lo habían envenenado.Corrió hacia su coche pero cayó muerto antes.
"Los médicos dijeron que había sido un aneurisma".
Gary Vesperman, activista y escritor sobre nueva tecnología, ha hecho una extensa recopilación de todos los casos conocidos de censura y hostigamiento a inventores, y explica en su página “Historia de Nueva Energía” (www.rense. com) cómo el gobierno estadounidense, en conjunto con las empresas petroleras, se han encargado de “mantener callados” a los investigadores.
En esa página, Vesperman asegura que durante el periodo de la administración de Reagan se destinó presupuesto para desarrollar fuentes alternativas de energía. Fue entonces cuando el científico constructor de cohetes Grant Hudlow, comenzó a investigar cómo convertir basura, biomasa y neumáticos en gasolina. El método se convirtió en algo muy comprometedor para la industria petrolera y para sus aliados, por lo que Reagan suspendió el programa de apoyo.
Según este activista, los principales enemigos de la llamada “energía libre” o “energía limpia”, son los grandes bancos que son dueños o financian a las industrias dedicadas al desarrollo de energía por métodos tradicionales.

“La verdad es que los investigadores de energía limpia son los nuevos ‘negros’ del siglo 21. No pueden ganar la atención de nadie en el mundo de las finanzas. Cierto, en el Google se pueden encontrar cientos, sino es que miles de empresas capitalistas, grupos ambientalistas y políticos fantoches gritando ‘salven al planeta’, mientras son la gente más hipócrita del planeta”, escribe un científico que prefiere firmar como anónimo en su blog.
Las marcas de automóviles ya están desarrollando nuevos motores que funcionan en combinación con energía eléctrica y diesel, sin embargo no se despegan totalmente de los energéticos provenientes del petróleo. Hoy en dia el tema principal son los “motores limpios”, y la mayoría presenta al menos un prototipo con un sistema de motorización híbrida, pero ninguno toca el tema a fondo de energéticos no fósiles.
¿Existe y funciona?
Publicado por:
Arq. Emilio R. Covelo.