1 jun 2009

¿Qué hace Slim en Panamá?

“Panamá es el mejor país del mundo para hacer negocios”.


Declaró el magnate mexicano Carlos Slim, en mayo del 2007, luego de que una de sus compañías, Ideal Panamá, S. A. , ganara la licitación para construir las hidroeléctricas Bajo Mina y Baitún, en la provincia de Chiriquí. El segundo hombre más rico del mundo, con una fortuna de 53 mil millones de dólares, adora Panamá y ha desarrollado en los últimos años una robusta amistad con el presidente de la Nación, Martín Torrijos. La seducción que ejerce el magnate sobre los primeros mandatarios es total: en su reciente viaje a México, hasta Obama se entrevistó con él y lo invitó a Estados Unidos para hablar con calma. Quería conocer su mirada sobre la crisis.



Durante los últimos años, los viajes de Slim al istmo han sido frecuentes y en muchos de ellos se mostró abiertamente con el presidente y con su círculo íntimo. Aunque empresas ligadas al magnate mexicano tienen presencia en Panamá desde el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, fue con la llegada de Torrijos al poder que las inversiones de Slim en diferentes sectores de la economía panameña crecieron exponencialmente.Durante esta administración sus empresas lograron cerrar envidiados negocios con el Estado.

Ganaron las licitaciones para las excavaciones de la primera fase de la ampliación del Canal.Consiguieron la concesión para abrir Claro.

La cuarta empresa de telefonía móvil del país. Torrijos en persona asistió a la inauguración de la tienda por departamentos Sanborns en Multiplaza, para apoyar a Carlos Slim hijo, que vino a la apertura. Desembarcaron en el rubro hidroeléctrico con los proyectos de Chiriquí que, cuando se terminen, estarían en capacidad de producir el 10% de la energía panameña.Sin embargo, la historia que se esconde detrás de estos proyectos eléctricos podría demostrar cómo, cuando se ejerce el poder, algunas amistades pueden resultar inconvenientes.




El grupo La Mina Hydro Power Corp, que tenía permisos para estudiar la factibilidad del proyecto desde 1997 y que en 2005 había recibido las concesiones, denuncia que le fueron retiradas por este gobierno para beneficiar los intereses de Carlos Slim. Presentaron cuatro demandas y tres querellas para detener lo que ellos consideran “un robo a mano armada”. “Las empresas de Slim primero querían participar del financiamiento de nuestro proyecto, luego quisieron comprarlo y finalmente, a través del gobierno, se han quedado con él”, denuncia César Lisac, signatario de la firma. Una de las querellas ha sido interpuesta por corrupción contra Victor Urrutia, Director de Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP).


EL FACTOR FELIPE.
No habían pasado diez días desde su llegada al poder, en septiembre de 2004, cuando Martín Torrijos recibió una visita especial. El flamante Team Martín acogió al ex mandatario español Felipe González en el Palacio de las Garzas. González, criticado en España por convertirse en lobbysta de empresarios iberoamericanos luego de abandonar la política, fue un viejo amigo de Omar Torrijos, al que su hijo Martín escucha con atención. No venía solo. Lo acompañaba Carlos Slim. La reunión fue más que cordial, Torrijos tenía el mundo por delante. Desde entonces, las visitas de Slim no pararon.En noviembre de ese mismo año, el mexicano visitó la casa de gobierno como parte de la comitiva del presidente Vicente Fox. Cuatro meses después, en marzo del 2005, fue el expositor principal de EXPOCOMER.

Con cada viaje las relaciones se volvieron más íntimas. Ubaldino Real, entonces ministro de la Presidencia, era uno de sus interlocutores preferidos.Al poco tiempo González volvió a la escena. Siempre tendiendo puentes, acompañó a Slim dos veces más a Panamá. El 13 de mayo del 2005 hicieron escala en Tocumen y el presidente se hizo un lugar en la agenda para llegar al aeropuerto y entrevistarse con ellos. En otro viaje, González y Slim visitaron el Palacio de Las Garzas por sorpresa. Pasaban por acá y llegaron. Fue el 30 de junio. Torrijos estaba con Julio Lagos, presidente de Chile en visita oficial.

Los recibieron sin pensarlo dos veces. Recién entonces los medios comenzaron a hacer preguntas sobre la relación del gobierno con el magnate mexicano. En esos días, Panamá discutía el proyecto de ampliación del Canal, del que Slim es hoy contratista. El canciller Samuel Lewis Navarro salió a hablar sobre el tema: “iban en ruta a Suramérica y tuvimos la oportunidad de que se generara una feliz coincidencia con la visita del presidente Lagos.
Siempre hay que aprovechar las experiencias de gente como ellos, que son señores que sobresalen en el mundo, para aprovechar y pedirles no solamente consejos, sino intercambiar opiniones”.

La muerte del Papa también trajo la relación de Torrijos con Slim a las páginas de los diarios. Como estaban agotados los vuelos a Roma, Torrijos viajó al funeral en un avión que le cedió el mexicano. Para la inauguración del Museo del Tucán, también fue presentada una exposición sobre Rodin, cedida gentilmente por Slim.Un año después del funeral del Papa, los dos amigos volvieron a encontrarse. Fue en la Universidad Texas A&M, en Estados Unidos.
Torrijos viajó para ser orador de la graduación. Lo acompañaba Ubaldino Real, con el que recordó viejos tiempos. Ambos se habían graduado allí. Slim estaba entre los invitados, compartiendo mesa con el venezolano Gustavo Cisneros. Torrijos cenó con George Bush padre. Eran los días de apogeo del ahora presidente saliente, administrando el país con mayor crecimiento de América Latina. Slim siguió viniendo al istmo para ser custodiado por el SPI de forma irregular. Tiempo después llegó la catarata de negocios. Y con ellos, los problemas.

HACER LA LUZ.
Luego de la invasión, el futuro de Panamá pareció quedar a oscuras. Y no es una metáfora. La falta de capacidad para generar la energía que necesitaba el país obligó a tomar decisiones urgentes. Hacían falta inversiones para desarrollar la capacidad hidroeléctrica y latente de los ríos del interior. Los apuros económicos hacían inviable la financiación por parte del Estado. Tanto Guillermo Endara como Ernesto Pérez Balladares entregaron concesiones a empresas privadas para que llevaran adelante las obras.Así fue como César Lisac consiguió los permisos para llevar adelante tres hidroeléctricas: una chiquita en Volcán y dos más grandes en el río Chiriquí viejo, Bajo Mina y Baitún. Su empresa tenía una larga trayectoria en el rubro. Lisac había sido contratista y consultor en algunas de las obras más grandes efectuadas en Panamá, cuando las mega obras las encaraba el Estado: las hidroeléctricas Estrella Los Valles, Bayano y Fortuna. Su empresa era vanguardia en Panamá y por eso, dice Lisac, cuando se abrió el juego, recibieron las resoluciones que les permitían explorar las zonas.“Para mí era una aventura. En esos días, el negocio generaba una ganancia muy marginal y era muy complicado conseguir la financiación. Piensa una cosa: el barril de petróleo estaba a 8 dólares. Era más barato comprar crudo que producir energía. Ahora que el barril cuesta 50 es que viene Carlos Slim”, dice el hombre, de 77 años, en su oficina de Vía Argentina. “Esta edad tiene una ventaja: no tengo nada que perder. Puedo pelear contra la corrupción”.La empresa de Lisac le dio prioridad a la construcción del proyecto más pequeño, el de Volcán. Cuando tenían todo listo para comenzar a construir, vendieron la empresa. Necesitaban incorporar recursos, pensando en los proyectos del Río Chiriquí que eran los más ambiciosos. Fueron largos años de trabajo que hacia 2005 parecían llegar a buen puerto.Bajo de Mina, que produciría 54 Mw, estaba en su etapa final de planeamiento con todos los estudios y permisos aprobados: el de factibilidad, el de impacto ambiental y el de uso de aguas.

Tenían el contrato de construcción ya firmado con la compañía española ISOLUX-CORSAN. Estaban en la última fase de la financiación, con el ‘due dilligence’ en marcha, algo así como la última instancia antes de que los bancos suelten el dinero. Firmaron con la ASEP el Contrato de Concesión de Generación de Energía, que los obligaba a comenzar las obras en los 12 meses siguientes. Y cuando venía lo mejor, llegó la guerra.

A PULSO

“Todo empezó cuando las empresas de Slim nos propusieron participar del proyecto. Llegaron con nosotros a través del Ingeniero Pablo Real Pozo, coordinador internacional de la Comisión Federal de Electricidad de México.
Teníamos buenas referencias y comenzamos a negociar. Pero, mientras las reuniones no conducían a nada, comenzamos a notar cómo la ASEP nos trababa el Proyecto. Con el tiempo concluimos que sólo querían entretenernos, esperando que nos quitaran la concesión”.Luego de la firma del Contrato de Generación, la ASEP estaba obligada a tramitar la adjudicación de los terrenos donde se debía construir. Pero no pasaba nada. Tratando de curarse en salud, la empresa le propuso a la ASEP una adenda en el contrato que contemplase una prolongación, de acuerdo a las tardanzas en la tramitación de las tierras.

Como la ASEP no contestaba, decidieron pedir una prórroga en la concesión para generación de electricidad por cinco meses. Eso, además, les permitiría finalizar el proceso de financiamiento.Pero les dijeron que no y, sin vueltas, en diciembre de 2006, les quitaron los permisos. Lisac no lo podía creer. “Nos decían que no en la primera prórroga que pedíamos, de sólo cinco meses, mientras que a Unión Fenosa para el proyecto Algarrobos le dieron una prórroga de diez años, lo mismo que a Hidroecológica Teribe S.A. para el proyecto Bonyic y otra de 5 años a Hidroelectrica Bajos de Totuma.

La única razón que me entra en la cabeza para entender por qué actuaron con marcada preferencia hacia otras empresas, es que hicieron esto porque tenían que favorecer a la empresa de Slim, el amigo de Torrijos”, dice Lisac.Luego de la negativa a la prórroga, Lisac se movió con velocidad. Presentó una demanda ante la Corte Suprema de Justicia pidiendo la nulidad de la cancelación.
El Magistrado ponente era Víctor Benavides. Tardó nueve meses en admitirla.
Ya era tarde: en mayo de 2007 la obra había sido subastada en pulso que ganó la compañía Ideal Panamá S.A, propiedad de Slim. Por su parte, el procurador de la Administración, Oscar Ceville, nunca contestó la demanda. Para defenderse en el caso, la ASEP contrató a la firma privada de abogados Icaza, González, Ruíz y Alemán.Lisac siguió molestando. Le envío cuatro cartas a Ligia Castro, administradora de la ANAM, advirtiéndole que todavía estaba vigente el contrato de concesión de uso de aguas de La Mina Hydro Power.
Intentaba que se abstuviera de firmar un nuevo contrato para el mismo río y en el mismo sitio con la Sociedad IDEAL Panamá.
Luego de ganar la licitación, la empresa de Carlos Slim logró moverse a través de las aguas del Estado con una celeridad sorprendente. “Si tu ves, todos los que participan de esta trama fueron nombrados directamente por Torrijos: Urrutia en la ASEP, Kuzniecki en la Secretaría de Energía, Vallarino en Contraloría, Castro en la ANAM y Benavides, que funciona en la Corte como un cuello de botella”, narra Lisac en voz alta, lo que muchos otros empresarios panameños sólo dicen en voz baja.Lo cierto es que el Contralor Carlos Vallarino refrendó el contrato de concesion a IDEAL el mismo día en que fue presentado. En el caso de Lisac habían tardado 170. En la ANAM, también parecieron despertarse de un largo letargo.

Ligia Castro aprobó el Estudio de Impacto Ambiental de Slim en apenas 47 días, cuando lo usual en otros casos es tomarse tranquilamente un par de años.“Lo que pasa es que el estudio que presentaron, en la ANAM, ya lo conocían: era el nuestro”, se ríe Lisac que también presentó una demanda por plagio y derechos de autor. “Presentaron las mismas coordenadas, y hasta el mismo nombre. Esos papeles sólo pudieron conseguirlos de los cajones de la ANAM. También es un caso de espionaje industrial”.

LA DEFENSA.

El administrador del ASEP, Victor Urrutia, asegura que todo se hizo siguiendo la ley. No le presta atención a las denuncias ni a la demanda por corrupción interpuesta en su contra. Niega que la ASEP haya espiado o favorecido a empresa alguna. En respuestas que ofrece vía e- mail, Urrutia asegura que “retiramos la concesión por incumplimiento. La entidad tuvo que invocar el contrato que estipulaba que el concesionario estaba obligado a iniciar la obra de la central hidroeléctrica a más tardar en octubre de 2006, o sea 12 meses contados a partir de la fecha del refrendo del contrato, obligación que la empresa incumplió”.

En relación al “trato preferencial” que habría recibido la emprea Ideal Panamá, propie dad de Slim, Urrutia recurre a la transparencia de la licitación. “Todo se cumplió en un acto transparente. La disponibilidad del proyecto Bajo de Mina, fue publicada en los medios locales para conocimiento de los interesados, logrando la atención de 14 empresas que compitieron en una subasta pública, donde resultó ganadora la compañía Ideal Panamá S.A. Ese mismo día se subastaron otros proyectos importantes que también habían sido cancelados, iniciándose de esta manera el reordenamiento del mercado energético”.

Lo que es un hecho es que, cinco años después del ascenso de Torrijos al poder, Carlos Slim tiene inversiones en el país por alrededor de 300 millones de dólares. Sus empresas han cimentado sus posiciones en sectores clave de la economía panameña: telecomunicaciones, construcción y el energético. Un crecimiento que parece una metáfora del boom económico, una Polaroid de un tiempo que parece terminar. Torrijos deja el poder en 33 días. Las empresas de Slim llegaron para quedarse.
Actuaron con marcada preferencia hacia otras empresas porque tenían que favorecer a la empresa de Carlos Slim, el amigo de Torrijos.CÉSAR LISAC EMPRESARIO

LA FORTUNA DE SLIM EN WIKIPEDIA.

A principios de los años ochenta y en medio de una crisis que paralizó a México con fugas de capitales históricas, Slim y su grupo eran los únicos que realizaban inversiones fuertes en el país, adquiriendo varias empresas a “muy buen precio” en complicidad con el Gobierno de turno calificado de alta corrupción.Carlos Slim y su Grupo Carso se propusieron invertir en forma intensa y activa. Así es como en este período se realizan diversas inversiones y adquisiciones, entre las cuales se cuenta Cigatam (Philip Morris México) fabricante de los cigarros Marlboro.

En 1990 adquirió Telmex, junto a France Telecom de Francia y SBC Telecomunicaciones de los Estados Unidos, la única compañía que brindaba servicios de telefonía fija en México (que administraba el Estado hasta ese momento). Carlos Slim Helú compró Telmex durante las privatizaciones del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

La venta fue hecha a través de una subasta pública el 9 de diciembre de 1990.También es propietario de América Móvil, la cual es un muy buen ejemplo de creación de valor de una compañía ya que de tener 35 mil clientes celulares cuando se privatizó (1990), América Móvil pasó a tener en el 2008, más de 170 millones de suscriptores celulares en América Latina siendo los pioneros e inventores a nivel mundial del sistema de prepago en telefonía celular, solución que revolucionó el mercado mexicano, latinoamericano y mundial en la venta de móviles Hoy, América Móvil es el quinto operador mundial con 170 millones de suscriptores en México y América Latina solo superada por China Mobile, Vodafone, China Telecom y Telefónica.

El 12 de marzo de 2007, el periódico El Universal publicó que «la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) confirmó hoy que las tarifas de la telefonía en México continúan situadas entre las más altas de los treinta países que integran ese organismo internacional. Además, sostuvo que en el país la competencia en el sector es ‘insuficiente’ porque Teléfonos de México (Telmex), en telefonía fija, y Telcel, en móvil, ambas propiedad del mexicano Carlos Slim, mantienen posiciones claramente dominantes.

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