7 dic. 2009

Así puede ser el fin del mundo

Las siguientes catástrofes parecen estar sacadas de un guión de Hollywood, pero todas pueden ser: reales, posibles y explicables científicamente. ¿Así podría ser el fin del mundo?

Los agujeros negros, son fenómenos cósmicos, los cuales tienen tal fuerza de gravedad que se tragan todo lo que se cruza en su camino. Nuestra galaxia está llena de ellos. El problema viene con los llamados agujeros negros errantes, que vagan sin rumbo fijo. Al ser invisibles si uno se dirigiera hacia la Tierra sería detectado demasiado tarde. No nos tragaría pero sí podría atraernos a su órbita y bien lanzarnos al espacio exterior -la raza humana moriría congelada- o bien empujarnos hacia el sol.


El deshielo en los polos, es algo que no es ciencia ficción porque ya lo estamos sufriendo. Sequías que dan paso a inundaciones bestiales, calor en pleno mes de noviembre o diciembre, deshielo de los casquetes polares y subida de las temperaturas... De todas las catástrofes que veremos en esta galería, esta es una de las provocadas por el hombre y no por la naturaleza.


Con la epidemia del virus de la gripe AH1 N1, muchos vieron el principio del fin de la Humanidad. Por ahora el virus no está siendo tan letal ni tan mortal como se pensaba, pero no hay que estar totalmente tranquilos ya que se han descubierto algunas mutaciones en países como Noruega y Francia. El progreso científico ha conseguido detener muchas amenazas pero todavía hay otras por descubrir y en un mundo tan avanzado como el nuestro es demasiado fácil que un virus se propague por todo el planeta en apenas unos días. El virus de la Gripe A es un ejemplo de ello. Pero, ¿y si el propio virus nace en un laboratorio de la propia mano del hombre?


Las erupciones o tormentas solares, también han sido el argumento de una de las últimas películas sobre catástrofes que ha dado a luz Hollywood. Estas erupciones solares son de lo más normal y cada semana llegan a nuestro planeta bajo la forma de subidas de tensión o interferencias. Pero, ¿qué pasaría si se produjera una erupción solar gigantesca? Pues que podría encender nuestra atmósfera como si de una bombilla se tratara, destruir la capa de ozono -o lo que queda de ella- y fundir de golpe los casquetes polares. En unos meses la vida en la Tierra habría desaparecido.


Una explosión de rayos gamma es cuando una estrella estalla con tanta fuerza que durante unos instantes eclipsan todo el universo. Esto sucede de vez en cuando en el universo. Si se produjera una a 1.000 años luz, la luminosidad que llegaría a la Tierra sería diez veces mayor que la que recibe del Sol, cocinándose literalmente nuestra atmósfera y dejando pasar la luz ultravioleta del Sol, matando la vida en cuestión de meses. Más rápida sería la extinción si una de esas explosiones sucediera a 300 años luz, ya que todos moriríamos al instante. Una vez más el Sol amenaza la vida en nuestro planeta


Una gran guerra podría acabar con toda la vida en el planeta incluso con la Tierra misma. Si la Segunda Guerra Mundial dejó más de 50 millones de muertos, ¿qué sucedería hoy si la tecnología existente se pusiera de nuevo al servicio de un nuevo conflicto bélico a escala mundial? Si más de un país utilizara su arsenal nuclear, las tormentas de fuego desatadas cubrirían los cielos de ceniza y polvo, dando lugar al llamado invierno nuclear. Sin ni siquiera dar tiempo a luchar, esto provocaría la muerte a corto plazo de toda la vegetación del planeta, de la fauna y de la raza humana.


La caída de un meteorito con grandes proporciones, en nuestro planeta ha sido uno de los principales argumentos del cine de catástrofes. No es una teoría nada descabellada debido a que ya ha pasado anteriormente. Hace 3.900 millones de años un meteorito provocó la evaporación de los océanos. La más reciente, hace 250 millones de años, acabó con la mayoría de las especies terrestres. Sin embargo los últimos hallazgos -cráteres en Australia o en el Yucatán- han demostrado que ha habido otros casos más cercanos en el tiempo. Bastaría un meteorito de apenas 10 kilómetros de diámetro para provocar una catástrofe.


Exterminados por los robots que nosotros mismos creamos. Hoy la ciencia y la tecnología están al servicio del ser humano. Pero, ¿qué pasaría si el hombre comienza a jugar a ser Dios y, como consecuencia de ello, provoca que seamos nosotros los que quedemos al servicio de la tecnología? Cada semana se anuncian nuevos avances técnicos en el mundo de la robótica, robots dotados de inteligencia artificial, que hablan, que caminan, que lloran... En cualquier momento alguien anunciará que ha creado un robot tan sofisticado que incluso podrá reproducirse y que ya no necesitará al ser humano.


La explosión de una supernova, se produce cuando una estrella que muere provoca una gran explosión. Hasta ahora estas supernovas o explosiones se han producido en galaxias lejanas pero, ¿y si ocurriera en la nuestra? ¿Y si fuera nuestra estrella principal, el Sol, la que explotase? Esta es una teoría totalmente creíble ya que los científicos han demostrado que el sol se va a agotar en 5.000 millones de años y, por tanto, explotará destrozando a Venus y a nuestro planeta.


Con la explosión de un súper volcán situado en Siberia, las eras Permiana y Triásica finalizaron. Destruyendo toda forma de vida. Estos supervolcanes suelen producirse cada 50.000 años y arrojan millones de kilómetros cúbicos de lava y polvo a la atmósfera. Debajo del parque de Yellowstone existe una caldera de 2000 kilómetros cuadrados y que, según dicen, está entrando en actividad lentamente. ¿Alguien ha visto la película 2012? Pues eso es lo que pasaría.


Después de conocer estas posibilidades nadie puede dormir tranquilo, sin embargo no sabemos con certeza cual ni cuando pudieran ocurrir, pero lo que si es real es que existen y están ahí…

Publicado por:
Emilio R. Covelo